La encuesta en la que participaron 513 colegas muestra una adopción de inteligencia artificial que se aceleró en el último año, pero que convive con una paradoja: el 91% no ajustó lo que cobra pese a reconocer que gana tiempo y buena parte de ese tiempo se diluye en la operación diaria en lugar de convertirse en más ingresos o más descanso.
El 89,1% de los contadores encuestados ya probó o usa inteligencia artificial en su estudio, del cual el 69,4% la usa con frecuencia. Pero lo más relevante no es el nivel de adopción sino su ritmo: el 38,4% empezó a usar IA hace menos de seis meses y el 35,5% lo hizo entre seis meses y un año. En otras palabras, tres de cada cuatro contadores que hoy usan IA la incorporaron en el último año. Por otro lado el 12,3% asegura no usarla todavía.
El podio de herramientas lo encabeza ChatGPT (59,6%), seguido por Google Gemini (51,1%) y Claude (36,6%), con Gemini Notebook como cuarta opción (15,8%) para análisis de documentos. La mayoría, sin embargo, no paga por el uso de IA: el 43,9% usa exclusivamente versiones gratuitas y otro 11,3% directamente no usa IA. Solo el 28,3% invierte hasta USD 20 mensuales y apenas un 6,2% supera los USD 60 al mes.
Lo que la IA ya resolvió, y lo que todavía no.
El uso está concentrado en tareas de análisis y redacción: consulta de normativa (67,3%), redacción de informes (51,7%) y análisis de documentos (48,0%) son los usos más frecuentes. Pero cuando se les pregunta qué tareas siguen haciendo a mano, aparece una lista con: carga y descarga de información en portales web como Mis Comprobantes o Mis Retenciones (71,5%), armado de estados contables de presentación (66,3%) y control de liquidaciones en Excel (55,6%).
Sin dudas la IA se instaló primero como asistente de consulta y redacción, no como reemplazo de las tareas operativas de mayor volumen. Ahí, en lo repetitivo y mecánico, sigue estando la mayor carga manual del estudio.
Se gana tiempo pero no se cobra ni se descansa
El 28,7% de los contadores estima que ahorra entre una y tres horas semanales gracias a la IA, y un 30,6% adicional reporta ahorros de tres horas o más. El problema aparece cuando se pregunta qué se hace con ese tiempo: para el 37,4% (la respuesta más elegida) la realidad es que ni lo nota, porque sigue “apagando incendios”. Solo un 24,0% dice usarlo para trabajo de mayor valor, un 15,6% para descansar más y apenas un 7,8% para atender más clientes.
Ese tiempo no ganado tampoco se refleja en lo que cobran: el 91,0% de los encuestados mantuvo sus honorarios exactamente igual desde que usa IA, y solo un 4,7% los aumentó, ya sea de forma directa o a través de nuevos servicios. La eficiencia que da la herramienta, hoy, la está absorbiendo el propio estudio antes que trasladarla al cliente o capitalizarla en tiempo propio.

